Ni siquiera soy una cara bonita

6.02.2015

Repercusiones



Firmar un armisticio 

En diciembre me encontré con R. en el metro. Era viernes por la tarde, yo iba camino a casa de mis padres para pasar la semana previa a Navidad con ellos. Lo vi desde el andén, mientras él bajaba las escaleras, y lo vi mirarme. Consideré por un segundo caminar para evitarlo, pero creí que sería una grosería. Se paró a mi lado y dijo "hola, ¿cómo estás?"; "hola, bien, ¿tú?". Me preguntó si me molestaría que viajara conmigo, sólo serían un par de estaciones. Creo que tuvo miedo de que le gritara. Le dije que estaba bien. Me preguntó a dónde iba, le dije; me preguntó cuándo deje de vivir con mis padres, le dije; mencionó que él trabajaba a unas calles de mi nueva casa y respondí que qué bien. Después dijo "es bueno verte, en serio, es realmente bueno verte", y noté que sigue hablando así, como personaje de una película, como con frases programadas que nadie usa en la vida diaria, pero él sí. Y recordé que eso me gustó hace cinco años. Luego dijo "hay muchas cosas que hablar y este no es el lugar ni el momento, pero me da mucho gusto encontrarte de nuevo". Le sonreí, pero no dije nada, no estaba segura de que me diera gusto verlo. No después de cuatro años. No después de lo que pasó. Entonces se bajó, me deseó un buen viaje, una feliz Navidad y se quedó de pie en el andén, sonriendo mientras veía cómo se iba el tren que me llevaría a casa.

He vuelto a verlo varias veces, siempre en el metro, pero él no me ha visto ninguna de ellas y yo no me siento con ganas de acercarme a él.

Ayer pensé en esto y me pregunté qué le diría si volviéramos a charlar. Creo que le diría "R., ya no tengo ganas de pelear, ojalá te vaya muy bien".




¿Suerte?

Últimamente he estado pensando en lo afortunada que soy de conocer a P., en la suerte que tuve de que un amigo mío fuera amigo de su entonces novio, de ir a esa fiesta en la que ella estaba y de que yo le agradara tanto como ella me agrada a mí. He pensado que es difícil encontrar a alguien con quien te conectes de inmediato y por tanto tiempo.

Creo que no creo en la suerte ni en el destino, pero sí en las coincidencias y cierto tipo de magia. Ella me ha hecho creer en la la magia.

Este año se cumplirán cinco de conocer a P., y sé que vendrán muchos más. 




Jeudi

Me gustan mucho los jueves, porque me trajeron momentos hermosos. Siempre quiero que sea jueves, aunque no haya promociones en el cine ni en las pizzas.




Zugzwang

"Me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes".
—Julio Cortázar. 

Lo quieras o no, vas a esperar por un tiempo. ¿Por cuánto?, eso nadie lo sabe, ni tú. Lo que sí sabes es qué es lo que esperas: que quien te dejó por algún lado vuelva a encontrarse contigo. Por eso no te vas a mover, porque eso dificultaría la búsqueda, una búsqueda que ni siquiera sabes si sucederá, aunque lo desees mucho.

Vas a llegar a la casa que conoce muy bien, al empleo del que sabe tu horario, y quizá hasta vayas a pararte a esa cafetería en que las meseras ya los reconocían. Vas a escribir en los sitios de siempre y leer en los que ya te conocen. Vas a utilizar el mismo transporte y cumplir la vida con la que estabas familiarizándole. Vas a hacerlo todo, aunque no comparten rumbos, aunque su rutina suceda a varios kilómetros de la tuya.

Vas esperar porque estás en zugzwang.

"En ajedrez, se llama zugzwang cuando la única jugada posible es no mover".




Not a second time

La semana pasada, Q. me escribió un mensaje y charlamos un poco. Al día siguiente lo mismo, pero además me envió la ubicación de su casa y me pidió que fuera. Dejé de responderle. Dos días después, me mandó un video en el que hace una cosa increíble con la patineta. Aún no le respondo y no creo hacerlo.




Chick flicks VS La vida real

En la clase de guión cinematográfico nos dieron un modelo para crear al héroe, según algún autor. Necesitas:
  1. Un mundo ordinario
  2. El llamado a la aventura
  3. El rechazo a esta llamada a la aventura
  4. Un mentor
  5. Un primer umbral para tu héroe (asumir la llamada e ir a la aventura)
  6. Pruebas, aliados y enemigos
  7. La cueva más profunda (o el reto supremo)
  8. La odisea (o el calvario, un momento de crisis)
  9. Una recompensa
  10. El camino de vuelta a casa
  11. La resurrección (o una última prueba) 
  12. El retorno con el elixir (regreso al mundo ordinario, al que el héroe vuelve premiado por su sacrificio)

Lo anterior es sólo para demostrar que fui a la escuela. El punto es que imagino existe una receta en las chick flicks, una fórmula que no falla.

De acuerdo con Barthes, el amor es una historia que se cumple, un programa que debe ser recorrido, y el tiempo amoroso puede verse en tres etapas: captura (ese suddenly, cuando "soy raptado por una imagen", en palabras de Barthes), encuentros (citas, llamadas, etc., un tiempo de exploración del otro) y clausura (consummatum est, c'est fini).

Agarra una chick flick básica. No esas chick flicks modernillas, una chick flick clásica

Tienes a A y tienes a B. A y B se conocen sin planearlo, como casi siempre en la vida real: en la boda de alguien, en Internet, en el transporte, en un parque, en un elevador, en una fiesta de cumpleaños, en la escuela, son vecinos, trabajan juntos, en internet, no sé. A y B se quieren, pero no se lo dicen, no encuentran oportunidad, o se lo dicen y uno rechaza al otro, o se lo dicen y por algún motivo que va más allá de ellos no pueden estar juntos. Después de pasar algún tiempo charlando, A y B deciden darle una oportunidad a lo que sienten, porque A y B se sobreponen a sus miedos, diferencias, distancias, decepciones en relaciones pasadas, su destino, lo que sea. Luego, A y B no pueden estar juntos, porque A o B, uno de los dos, tiene que irse, curarse el cáncer, amar a otros, hacer cosas en las que el otro no cabe, aceptar un trabajo al otro lado del mundo, ocuparse de su vida. Entonces A o B, uno de los dos, se da cuenta un buen día de que no puede permitir que algo tan bueno muera, así que busca al otro y tras discutirlo, luchar e insistir en recuperarlo todo intentando regresar el tiempo, A y B terminan juntos y son felices hasta que pasan los créditos de la película.

Ahí es donde las chick flicks nos fallan a todos. Terminas de verlas convencido de que has vivido lo suficiente, y has pasado por tantas cosas, personas, lugares o situaciones, que te has dado cuenta a tus 25, 30, 45 o 60 años de que cuando les sucede algo así de bueno como lo que tenían no deben dejarlo pasar, deben intentar por todos los medios y con todas sus ganas que vuelva, al menos tú debes procurarlo. Porque son necesarias muchas casualidades, coincidencias e incluso búsquedas para que encuentres a B.

Pero eso en la vida real se llama ser un pinche rogón sin dignidad.




Dios se olvidó un poco de todo

El otro día me estaba contando a mí misma un chiste con una vieja fórmula que se usaba en Twitter:

Vive cada día como si fuera el último, culpando de todo a Dios nuestro Señor.

Luego me arrepentí porque pensé que me iré al infierno.




Certeza

Aunque hace tres semanas le dije a L. que no sabía si tanta tristeza valía a la pena, la única cosa que sí sé es que si pudiera hacerlo otra vez, lo haría, aún conociendo el final. Porque estar con E. no valía la pena, valía la alegría.




Hay una palabra en alemán

Hay una palabra en alemán que no puedes  traducir a otro idioma con una sola palabra y que explica mejor las cosas. Siempre la hay. Torschlusspanik es el temor, basado en la intuición, a que las oportunidades que tienes disminuyan conforme pasa el tiempo y envejeces; Zwischenraum designa el espacio entre las cosas; y Treppenwitz se refiere a esa réplica, esa respuesta ingeniosa, a ese comeback, que se te ocurre diez minutos después de haber terminado la discusión.

Hace falta una palabra en alemán que explique el instantáneo sentimiento de dicha que experimentas al terminar de leer un buen libro y la nostalgia que te invade al mismo tiempo porque ya no hay más páginas.



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