Ni siquiera soy una cara bonita

2.09.2011

A mí nadie me rechaza

Créalo o no, es cierto. Nunca, nadie, jamás me ha rechazado. ¿Y sabe por qué? Dama, caballero, acérquese, a cambio de unos cuantos pesos le diré por qué. Porque no lo permito.

¿Idiota? ¡Idiota usted! ¡Rechazado! ¡No, no! No se vaya, le explicaré. La clave está en no ponerse en situaciones de rechazo. Haga de las estadísticas y la probabilidad sus mejores aliadas y, si es necesario, sométase por algún tiempo a la preciosa Ley de Murphy. ¡Qué le voy a tomar el pelo! ¡Sólo le comparto el secreto de mi dicha!

¿Cómo se veía a los 15 años, dama, caballero? ¿Creyó que terminaría consultando a semejante persona? No, ¿verdad? Seguro se veía en una casa enorme, rodeada de niños, dama; rodeado de mujeres, caballero. ¿Por qué no estudió turismo en esa prestigiosa escuela de la capital? Lo rechazaron, ¿cierto? Mire, que eso no le pase al precioso niño que sostiene de la mano, caballero, no lo someta a una situación de la que no es seguro salga victorioso.

Mire, le voy a mostrar cómo no ser rechazado. ¿Ve a esa mujer hermosa? ¿Cree que sería su esposa? Pues claro que no, una mujer hermosa no se sube al auto viejo de un panzón como usted. Pero mire usted a esa mujer. No es fea, no es hermosa y ¿ya vio sus zapatos empolvados? Ella sí se subiría a su Tsuru del 95. Vaya por ella, vaya a lo seguro, evite ser rechazado.

Señorita, ¿ya envió su solicitud para entrar a esa prestigiosa Universidad en el extranjero? ¿Por qué no? ¡Ajá! ¡Porque podrían rechazarla! No lo haga, señorita, su ánimo se iría la inframundo. ¿Ya vio usted esa bonita Universidad al sur del país? ¿A que es bonita? Entre a esa Universidad, señorita, le aseguro un lugar porque no le piden más que un certificado mediocre de preparatoria. ¿Ya vio cómo puede estudiar lo mismo con la seguridad de que no le rechazarán?

Dama, caballero, debo terminar aquí, más gente necesita saber el secreto contra el rechazo. Señor, señorita, haga lo que le digo, evite situaciones de rechazo, así no será infeliz. No, no se confunda, tampoco será feliz, pero al menos no volverá a ser un rechazado.